Estar frente a la ventana de Blogger después de tantos años resulta una experiencia curiosa, incluso atemorizante. Solía ser una experta en dejar fluir mis pensamientos y emociones en este mismo lugar, pero ahora cada palabra sale de manera torpe para estrellarse en una hoja blanca virtual. Eso es lo primero que puedo decir, la impresión que precede a la idea original.
Lo segundo, es que estoy de regreso una vez más al mundo de las anotaciones virtuales. Es como si fuera dueña de un piso secreto en alguna perdida pero cosmopolita ciudad que se convierte en mi refugio después de cada viaje. Si así fuera, diría que el último viaje fue casi una vuelta al mundo. Pero supongo que de eso podría hablar después y de otra manera.
Por ahora sólo diré que las hojas de mis agendas tangibles no son suficientes en estas épocas como lo fueron durante los últimos cinco años. Las pasiones que me empujan a escribir y compartir nuevamente son diferentes pero igual de fuertes, y el inexplicable afán de extenderme a través de mis palabras hacia el mundo del otro me ha ganado la batalla que sostuve con la espada del silencio y la indiferencia, a punta de curiosidad.
P.D. El título de este blog no tiene nada que ver con la “posmodernidad” o los debates de ciertos intelectuales. Esto es simplemente un blog que vino después del Rizzoma original, del “Rizzoma en el Espejo” (del cual no existen links ya, el aire se los ha tragado), un “postrizzoma” en simplicidad.
Lo segundo, es que estoy de regreso una vez más al mundo de las anotaciones virtuales. Es como si fuera dueña de un piso secreto en alguna perdida pero cosmopolita ciudad que se convierte en mi refugio después de cada viaje. Si así fuera, diría que el último viaje fue casi una vuelta al mundo. Pero supongo que de eso podría hablar después y de otra manera.
Por ahora sólo diré que las hojas de mis agendas tangibles no son suficientes en estas épocas como lo fueron durante los últimos cinco años. Las pasiones que me empujan a escribir y compartir nuevamente son diferentes pero igual de fuertes, y el inexplicable afán de extenderme a través de mis palabras hacia el mundo del otro me ha ganado la batalla que sostuve con la espada del silencio y la indiferencia, a punta de curiosidad.
P.D. El título de este blog no tiene nada que ver con la “posmodernidad” o los debates de ciertos intelectuales. Esto es simplemente un blog que vino después del Rizzoma original, del “Rizzoma en el Espejo” (del cual no existen links ya, el aire se los ha tragado), un “postrizzoma” en simplicidad.